Blockchain, el eslabón fuerte de la democracia

Vale la pena echar un vistazo a los beneficios que la tecnología de la información puede traer para procesos electorales cuya legitimidad depende de la credibilidad de la información

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   “Mi abuelita, mi papá… bueno, todos están votando. Y ya murieron.”

                                                              –Mujer entrevistada en 1988, extraída del documental

                                                                                                 Gimme the Power, de Olallo Rubio

 

Lejanos se ven los días en los que en México se decidían las elecciones por dedazo. La famosa caída del sistema de 1988, la cual le habría arrebatado la presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas en favor del candidato Carlos Salinas, ha pasado a ser uno de los periodos más polémicos de la historia reciente del país, y con sobrada razón. Si bien el entonces secretario de gobernación Manuel Bartlett ha rechazado en repetidas ocasiones haber orquestado el triunfo del partido oficial, los resultados de aquella jornada electoral – como los de muchas otras antes – los resultados de aquél fueron marcados por una opacidad indiscriminada, que era característica del sistema político mexicano.

Hoy se viven otros tiempos. Desde el triunfo de la oposición en el 2000 la sociedad civil ha pedido a gritos una mayor transparencia en los procesos electorales y una mayor rendición de cuentas desde diversas trincheras políticas. Las siguientes elecciones presidenciales no serán ninguna excepción, y a la luz de esta creciente exigencia, vale la pena echar un vistazo a los beneficios que la tecnología de la información puede traer para este tipo de procesos cuya legitimidad depende de la credibilidad de la información a la que puede acceder la ciudadanía. La cadena de bloques (o blockchain en inglés) es una de las innovaciones más discutidas de los últimos tiempos y es la tecnología detrás del lanzamiento de Bitcoin 2009, la cual se mantiene como la criptomoneda más popular hasta ahora. Y cada vez más organizaciones y activistas políticos están volteando a ver el uso que ésta podría tener para asegurar que cada voto cuente como tal.

Uno de los aspectos más notables del blockchain es que éste permite encriptar y compartir información entre millones de usuarios, de una forma descentralizada y dejando un registro público de todas los cambios o alteraciones que se hayan realizado en la llamada “cadena de bloques. En pocas palabras, el blokchain actúa como un registro digital de datos en donde toda interacción que se haya efectuado entre usuarios queda guardada, y una vez que éstas se hayan confirmado, se vuelven visibles para todos los participantes. Esta tecnología elimina la necesidad de tener una autoridad central que certifique dichas operaciones, razón por la cual cualquier transacción con Bictoins no requiere del respaldo de un banco central o institución similar para darle validez. Lo más relevante es que toda operación que quede registrada en la cadena de bloques puede ser consultada y auditada por cualquier usuario, y es precisamente esta capacidad de transparencia absoluta, que legitima dichas operaciones y que hace que modificar cualquier información sea imposible sin el consentimiento de todos los usuarios involucrados (duplicar un voto en favor de un candidato sería prácticamente imposible, por ejemplo). Es por todo esto que la comunidad internacional está buscando implementar este tipo de infraestructura digital para aplicaciones como el registro de votos, el pago de impuestos y la validación de contratos. Además, esta tecnología también podría aplicarse en otras áreas de la vida pública, muchas de ellas tan diversas como el combate a la corrupción, la impartición de justicia y la venta de medicamentos controlados.

Hace unos días los investigadores David Korenke e Ibrahim Köran publicaron la forma en la que algunos gobiernos como Estonia están incorporando esta tecnología para hacer la interacción entre ciudadanos y gobierno más transparente, empleándola en sus registros para la salud pública hasta procesos legales bajo una plataforma de datos pública y descentralizada. Por su parte, el gobierno de Brasil está desarrollando una aplicación basada en blockchain que permitiría a los ciudadanos participar en referendos y procesos electorales, eliminando así el papeleo y otros procesos burocráticos redundantes que podrían estar sujetos a algún tipo de manipulación por intereses partidistas o de grupos de poder. Llama la atención que gobiernos como el de Alemania aún hacen mención de esta tecnología en sus agendas de gobierno.

Aunque este tipo de soluciones no son ninguna panacea, prometen hacer mucho por transparentar procesos en donde la integridad de la información sea un requerimiento básico. Está claro que queda mucho por hacer para tener una democracia madura en México, sin embargo, parte de ello depende de asegurar la imparcialidad y transparencia de las instituciones oficiales. La incorporación de la cadena de bloques en elecciones venideras podría ser un gran paso en la dirección correcta.

 

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Hace un par de semanas tuve la oportunidad de entrevistar a Klaus Meine, vocalista de la legendaria banda Scorpions sobre el impacto que tuvo la canción ‘Wind of Change’ en la partición política de los jóvenes después de la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS. “Los fans viajaban hasta cinco horas en tren para ver a alguien que tenía un cassette de música occidental. Los copiaban y entonces tenían algo en las manos que era como el santo grial. Tener rock del oeste tenía un significado muy profundo”, afirma Meine. Nuestra investigación, curiosamente apunta a que la música popular (y el rock & roll en particular) bien pudo haber sido el detonante cultural que derribó al bloque socialista.

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